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WILLIAM BLAKE & JIM MORRISON: LA LLAMA QUE ENCIENDE LA LLAMA.
Todos aquellos que vieron The Doors, la película de Oliver Stone de 1991, seguramente recordaran la escena de la playa, esa en la que Morrison y Manzarek caminan por Venice Beach, en Los Angeles, a poco tiempo de conocerse y mientras tiran nombres para la banda que acaban de formar. Entonces Jim dice algo así: “…como dijo Wiliam Blake, ‘si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito’…Las Puertas…ese es el nombre”.
Jim resucitó a William Blake y la película de Stone ‘resucitó’ a los Doors a la consideración general nuevamente y a las nuevas generaciones, que descubrían en la banda y en Jim, a un combo de excelencia en el plano musical y poético. Morrison fue un artista de una especie única para su época, en la que debió lidiar arriba del escenario, con gigantes de la talla de Hendrix, Janis o Los Who, por sólo citar a algunos. Pero, ¿porque la reverencia tan grande de dotar a su banda con un nombre inspirado por un personaje que vivió y desarrolló su obra entre 1782 y 1827? ¿Quien es William Blake y cual su obra? Veamos:
Blake fue un poeta, pintor y grabador inglés, creador de una forma de poesía única: acompañada de ilustraciones. Su poesía, inspirada por visiones místicas, se encuentra entre las más originales y proféticas de la lengua inglesa y supone el rechazo de las ideas del movimiento ilustrado, en favor del romántico.
Hijo de un mercero (persona que comercia con artículos de costura), nació el 28 de noviembre de 1757 en Londres, ciudad en la que transcurrió la mayor parte de su vida. De educación fundamentalmente autodidacta, se dedicó con entusiasmo a la lectura y asistió a una escuela de grabado a los 14 años.
Blake comenzó a escribir poesía a la edad de 12 años y su primera obra impresa, Esbozos poéticos (1873), es una colección de poemas de juventud, en los que, entre una serie de elementos bastante tradicionales destacan pasajes que presagiaban lo que sería su estilo posterior. Como el resto de su producción, llegó a muy pocos lectores en su época. Sus poemas más populares, frescos, directos y notables por su elocuencia, fueron los que se incluían en “Canciónes de Inocencia” (1789). En 1794, perdida la fe en la posibilidad de la perfección humana, el poeta publicó “Canciones de Experiencia”, una obra en cuyos poemas utilizaba el mismo estilo lírico y retornaba a muchos de los temas de su libro anterior. De hecho, cuando se leen en conjunto, se descubre que las dos series de poemas presentan numerosas analogías. Inocencia y experiencia, “los dos estados opuestos del alma humana”, contrastan en dos piezas como El cordero y El tigre, que representan respectivamente la inocencia de la niñez y la corrupción y la represión de la vida adulta. Su poesía posterior desarrolla la idea de que la verdadera inocencia resulta imposible sin la experiencia, transformada por la fuerza creativa de la imaginación humana.
Defendió siempre la imaginación frente a la razón, pues consideraba que las formas ideales debían construirse no a partir de la observación de la naturaleza sino de las visiones interiores.
En los denominados Libros Proféticos, una serie de extensos poemas escritos a partir de 1789, verdaderamente innovadores tanto en pensamiento como en expresión, Blake creó una compleja mitología personal e inventó sus propios personajes simbólicos, que reflejaban sus preocupaciones sociales.
Entre esos Libros Proféticos se encuentra una obra en prosa, ‘El matrimonio del cielo y el infierno’ (1790-1793), que desarrolla la idea de su autor según lo cual “sin contrarios no hay progreso” e incluye, asimismo, los ‘Proverbios del infierno’, uno de los cuales dice: “Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción”.
Sus obras de madurez, las grandes épicas visionarias escritas y decoradas entre 1804 y 1820 son: Milton (1804-1808), Vala o Los cuatro Zoas (es decir, aspectos del alma humana, 1797; reescrito después de 1800) y Jerusalén (1804-1820). Estas obras no poseen ni los argumentos, ni los personajes, ni la métrica tradicionales y sus versos libres, de carácter retórico, exigen nuevos modos de lectura. En ellos permanece omnipresente la visión de un tipo nuevo y superior de inocencia, la del espíritu humano, triunfante sobre la razón.
Sus últimos años, pasados en la pobreza, fueron aliviados por la amistad de un grupo de jóvenes artistas admiradores de su figura. Murió en Londres, el 12 de agosto de 1827, dejando inconcluso un ciclo de dibujos inspirados en la Divina Comedia de Dante. Muchos poetas posteriores, entre ellos Swinburne, Yeats y Emily Dickinson, asimilaron su visión y su estilo literarios.
Leyendo algo de su obra y leyendo algo de la de Jim, se comprende el porque de la reverencia, que no quedó sólo en eso, sino también en la notoria influencia que tendría la obra de Blake en la de Morrison en su naturalismo y rebeldía. Para terminar, vale la pena dejar la frase completa de Blake que inspiró a Morrison, la cual es un fragmento de ‘Las bodas del cielo y el infierno’, además de un link para constatar el poder poético de Blake, en una preciosa composición que también fue ponderada por nuestro ilustre y profundo Borges: ‘El tigre’.
” Si las puertas de la percepción se depurasen, todo aparecería a los hombres como realmente es: infinito. Pues el hombre se ha encerrado en sí mismo hasta ver todas las cosas a través de las estrechas rendijas de su caverna. ”
WILLIAM BLAKE / 1793
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las puertas de la percepción , tal vez se refiere a los chackras o a la glandula pineal o al 3 ojo hay muchas posibilidades , saludos !